A diferencia de otras profesiones sanitarias, la enfermería nunca lo ha tenido fácil. Históricamente, ha sido víctima de la miopía de numerosas autoridades y de un modelo sanitario vertical. jerárquico y, si me permiten, estratificado casi en castas, que cercenaba el desarrollo pleno de sus competencias y frustraba su progreso.
Estos obstáculos, más pequeños en otros países de Europa, han hecho que las organizaciones que la representan tengan que ser mucho mucho más activas y moverse en todos los frentes posibles. Colegios profesionales, sindicatos, sociedades científicas, y asociaciones de directivos y de otro tipo han tenido, literalmente, que picar piedra, y abrirse paso prácticamente a empujones para que la enfermería tenga el peso que se merece en España.
Fruto de este tesón persistente, de esta labor muchas veces callada pero continua, la profesión ha cosechado logros notables y se encuentra a las puertas de alcanzar otros muchos de extraordinaria importancia para el futuro. Los frutos que le corresponden por su relevancia creciente en la sanidad en particular y en una sociedad más envejecida y cronificada en general.
El Consejo General y las corporaciones autonómicas y provinciales que aglutina son claros protagonistas de este trabajo insistente que va calando como la lluvia fina en los principales foros de decisión. Su presencia en los medios de comunicación es creciente, como es su interlocución ante Gobierno, consejerías, servicios de salud, gerencias de atención primaria y especializada y ámbitos de otro tipo, como el militar.
La interlocución con los partidos políticos y con el Ministerio de Sanidad está siendo clave, por ejemplo, para que el proyecto de Estatuto Marco contenga muchas de las reivindicaciones históricas de la profesión, entre ellas, la esperada reclasificación. También ha sido determinante para que la prescripción enfermera avance paso a paso, pese a las resistencias corporativas con las que se está encontrando dentro del propio sector. Esa labor silenciosa ha hecho también que proliferen las guías de buena práctica clínica, la protocolización de procesos para mejorar la asistencia de los pacientes y el nombramiento de enfermeros y enfermeras en puestos decisores, hecho éste que también se topa con zancadillas inexplicables, mientras persiste la designación de profesionales ajenos a la sanidad para cargos directivos sin que nadie se rasgue por ello las vestiduras.
Importante asimismo para el avance de la enfermería ha sido la reciente aprobación del Código Deontológico de la Enfermería española, un documento que ha contado con una participación máxima y que adapta la profesión a cambios de gran calado en ámbitos como la genética, la reproducción, la interrupción voluntaria del embarazo, los cuidados al final de la vida, la seguridad del paciente, la cooperación y la salud global, y la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial. Una vez superado el consabido test de proporcionalidad de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el texto será ya una realidad.
PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿Qué gerente de un hospital fue abroncado por su Consejería al permitir la participación de varios de sus profesionales en una jornada crítica con la sanidad en esa autonomía?
¿Qué dircom de una multinacional farmacéutica está con la mosca detrás de la oreja tras los últimos movimientos que se han desatado en su ámbito dentro del sector?
¿Qué Consejería de Sanidad socialista ha puesto la cruz a un personaje con buena prensa que en realidad es un moroso consumado?
¿Qué actividad deportiva ha estado detrás de la enfermedad reciente de un conocido político?









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