A pesar de su trascendencia creciente en la sociedad española, como atestigua la jornada histórica que ha organizado el periódico LA RAZÓN, la profesión enfermera no para de toparse con obstáculos en su dilatada y extenuante trayectoria. A veces son simples piedras fáciles de sortear. En otras ocasiones, son en cambio grandes moles situadas en el camino de forma inesperada a las que conviene directamente eliminar.
Una de ellas ha surgido esta vez en Asturias, por medio de una Ley de Salud Escolar que, hablando en plata, no tiene nombre. En un momento en el que cunde en la mayor parte de España la convicción de que la enfermería cuente con una presencia mucho más intensa en los centros escolares para realizar en ellos labores preventivas y profesionales, el Principado se ha descolgado con una norma que sólo no aboga por ello, sino que, para más inri, pretende obligar a los docentes a realizar funciones sanitarias, lo que equivale a decir que les fuerza a asumir competencias profesionales que les son ajenas.
Una injerencia en toda regla que sobrecarga a unos, los maestros, y menosprecia a otros, los enfermeros y las enfermeras, con un telón de fondo muy peligroso: el riesgo para la salud de los alrededor de 130.000 alumnos que están escolarizados en la comunidad. La iniciativa, un anteproyecto que combina a partes iguales el desconocimiento y el intento cicatero de recortar gastos de las arcas autonómicas a costa de los estudiantes, expone además a los profesores ante situaciones que pueden originar eventuales daños susceptibles de responsabilidad civil e, incluso, penal. Un “atropello” en toda regla, en palabras del presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya.
Perpetrar este despropósito equivale a ignorar la realidad y la evolución de los nuevos tiempos, y representa además un insulto para una profesión cuya presencia en el sistema educativo es ineludible, como acreditan los trabajos del Observatorio Nacional de Enfermería Escolar, la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (Amece) y la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (Aceese). Si en la exposición de motivos del texto se asegura que el objetivo del mismo es “además de la prevención y protección de la salud, la promoción activa de hábitos saludables y la creación de entornos escolares que impulsen el bienestar integral”, entonces ¿por qué se prescinde de la enfermería? ¿En qué cabeza cabe?
El caso de Asturias resulta especialmente sangrante, pues, según los datos que revela el Consejo General, apenas cuenta con siete enfermeras para esos 130.000 alumnos. ¿Es el del Principado el modelo adecuado para promover desde la infancia hábitos saludables entre la población? ¿Es esta su apuesta por la prevención? ¿Es este el sistema que ofrece para prestar cuidados a los niños que padecen enfermedades crónicas? Lamentable.
PREGUNTAS CON RESPUESTA
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¿De dónde procede el hombre elegido para liderar una nueva etapa en dicho gabinete?
¿Qué departamento crucial del Ministerio de Sanidad perdió un 10% de su plantilla en 2024?
¿Qué directora general ha pedido un refuerzo “urgente” de 200 profesionales para afrontar la sobrecarga de trabajo en este departamento?









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