En Ceuta llueve sobre mojado. Tres meses después de la invasión espoleada por Marruecos, la ciudad autónoma sigue siendo un polvorín social y sanitario al que nadie parece capaz de poner remedio. Las enfermedades infecciosas campan a sus anchas en medio de un caldo de cultivo perfecto para su expansión, los problemas de salud mental entre la población autóctona y los propios inmigrantes llegados en masa se multiplican, y los profesionales están agotados, y hastiados, ante la intensidad de la presión asistencial y la parsimonia de la administración para procurarles refuerzos. Baste recordar que en apenas 24 horas de tiempo, que es lo que duró el asalto, el número de personas susceptibles de recibir asistencia se multiplicó por dos en el territorio.
¿Se imagina alguien lo que ocurriría si la población protegida a la que atienden el Hospital Valle de Hebrón, el Hospital Universitario Central de Asturias o el Puerta de Hierro de Madrid se doblara de la noche a la mañana? Pues eso es lo que ocurrió en Ceuta, con el agravante de que las plantillas en atención primaria y en el hospital de la ciudad eran ya de por sí allí precarias, muy precarias. A lo largo de la legislatura, no han sido pocas las voces profesionales denunciando la falta de recursos en los territorios gestionados sanitariamente por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), las carencias en numerosas especialidades y la sobrecarga de trabajo existente para realizar las labores más elementales.
Rosa María Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería, lo ha expuesto de forma clara en el webinar organizado por el Instituto Superior de Formación Sanitaria del Consejo General de Enfermería, con la colaboración de AMA. “La situación es de agotamiento estructural. Venimos de meses de una presión tremenda y el gran problema es que se pretende seguir gestionando una realidad asistencial desbordada con los mismos recursos de siempre. A día de hoy, tanto en el hospital como en la atención primaria las plantillas están al límite”, explica. Como siempre que acaece un suceso extraordinario, la enfermería se encuentra en primera línea. Sucedió durante la pandemia, con enorme coste personal para los profesionales implicados en la contención del virus, y vuelve a suceder ahora, con el agravante de que no se ha aprendido la lección y no se ha puesto remedio a ninguna de las carencias detectadas entonces. ¿Por qué no se ha contratado a más profesionales? ¿Por qué los salarios siguen siendo raquíticos? ¿Por qué se fía el peso de la respuesta sanitaria al voluntarismo y la vocación de los trabajadores? ¿Por que nadie hace nada, en definitiva, para que todo esto no ocurra? En Ceuta, además, se une la inseguridad, lo que llevó a las enfermeras a solicitar escoltas para poder acudir a domicilios en zonas muy pensionadas. ¿Hay derecho a esto? No, no lo hay. ¡Hagan algo ya!
PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿Qué mediadora de seguros casi desconocida para el gran público pero muy conocida en el sector fue detonante de que un grupo sanitario en el que sus miembros eran muy afines se partiera en dos?
¿Qué problema con unas actas y con unos premios provocó una salida sonada en una empresa del sector?
¿Qué personaje sanitario que ha tenido una estrecha relación con Mónica Garcia trata a toda prisa de congraciarse con Alberto Núñez Feijóo a la vista del posible vuelco político en España?
¿Qué alto cargo del Ministerio busca futuro en la industria farmacéutica y sondea a los CEOS a los que conoce?











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