En la Sanidad española se vienen sucediendo dos principios inmutables desde el principio de los tiempos: el cierre de camas hospitalarias en verano y el aumento progresivo de las listas de espera. Pese al preocupante incremento de pacientes que aguardan el acceso a una consulta o a una intervención quirúrgica, hoy en niveles récord, las administraciones de todos los signos rehúyen la puesta en marcha de drásticos planes de choque y ahondan incluso en la búsqueda de ahorros durante la época estival.
El sindicato Satse cifra por ejemplo en más de 10.000 la cifra de camas que no estarán operativas en julio y agosto, dentro de una política global de “saldo” que afecta también a las pruebas diagnósticas y al cierre de centros de salud en horario de tarde.
De fondo, late otro principio permanente del modelo sanitario español que se ha cronificado: la falta de personal suficiente para sustituir a los profesionales que disfrutan de sus pertinentes vacaciones, causa baja por enfermedad, sufren un accidente laboral o padecen cualquier otra incidencia.
En este contexto, además de una fuente de ajuste, el cierre de camas representa la salida fácil para sortear la ausencia de planificación y de medidas inteligentes para retener y atraer el talento profesional.
Dicho problema de Estado urge soluciones de calado a nivel estatal porque, además, se va a agudizar como consecuencia del envejecimiento poblacional, las nuevas necesidades que tendrá esa población más envejecida, y la afluencia de decenas de miles de nuevos usuarios como consecuencia de la regularización de inmigrantes. El Consejo General de Enfermería ha vuelto a poner sobre la mesa unas cifras escalofriantes que hacen saltar todas las alarmas.
En estos momentos, España contabiliza 6,45 enfermeras por cada 1.000 habitantes, mientras que en Europa la tasa es de 8,12, y harían falta alrededor de 100.000 nuevos profesionales sólo para cubrir las necesidades actuales del sistema, en el entendido de que en el futuro serían necesarios muchos más.
Las cifras aportadas por el Consejo revelan asimismo otra constante del modelo sanitario español que afecta también a otras áreas como las relacionadas con el medicamento o a las coberturas asistenciales de las que goza la población y que, lejos de aminorar, se agiganta cada año: la ausencia de equidad. En la Región de Murcia, la ratio es de 5,23; en Galicia, apenas llega al 5,33; en Andalucia se sitúa en el 5,62 y en la Comunidad Valenciana es de 5,62.
Mientras unos feudos sobrepasan la media, sin alcanzar nunca la contabilizada en Europa, en otros se queda muy por debajo, ocasionando un perjuicio a los sanitarios que ejercen y a los pacientes a los que han de atender. Este mal crónico y endémico requiere de soluciones drásticas que afectan al propio modelo. Son reformas imprescindibles para que no termine por colapsar.
PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿Qué director general de una patronal fue el primero que alertó del impacto para toda la industria farmacéutica y cosmética de la directiva de aguas residuales?
¿Qué directivo de otra patronal no le dio importancia a la amenaza y ahora en cambio lanza la voz de alarma?
¿Qué alto cargo del Ministerio de Sanidad está desesperado porque sus demandas dentro del departamento caen siempre en saco roto?
¿Qué mujer de la industria farmacéutica que goza de gran valoración en el sector es militante del PSC y defensora acérrima del Gobierno?











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