Es una gran satisfacción este Premio Princesa de Asturias de la Concordia y, sin duda, la noticia está llevando ya alegría a los corazones de todos los profesionales que están ahora, en este preciso momento luchando contra este virus que tanto daño ha provocado. No creo que nadie en este país, ni en el mundo, discuta que es uno de los reconocimientos más merecidos de la historia. Los profesionales sanitarios se lo han ganado y permítanme que tenga una mención especial para las enfermeras. Hemos sido la profesión sanitaria más expuesta por nuestra cercanía a la hora de atender a los pacientes porque gran parte de nuestra labor, fundamentada en los cuidados, se desarrolla a pie de cama, en la asistencia y el seguimiento domiciliario y en las residencias sociosanitarias.

Los profesionales sanitarios se han dejado la piel en esta pandemia y por el camino quedan mucho sufrimiento, decenas de miles de contagios y más de sesenta muertes de compañeros y compañeras. Este es un reconocimiento al esfuerzo titánico que han llevado a cabo doblando turnos, renunciando a descansos y a fines de semanas y festivos por no dejar ni un solo paciente sin atender. A esto hay que sumarle el hecho de tener que haber prestado la asistencia sin el material de seguridad adecuado, jugándose la vida al no estar lo suficientemente protegidos y sin tener acceso a los tests para confirmar posibles contagios. Tampoco podemos olvidar el miedo que han pasado al volver a casa con sus familias y sin saber si eran o no un foco de contagio. Lo hemos dado todo, como siempre hemos hecho.

El déficit de enfermeras que sufre España desde hace más de 40 años ha causado grandes dificultades a la hora de prestar la atención sanitaria, hasta el punto de que han tenido que contratar estudiantes de Enfermería y jubilados. Tenemos un 40% menos de enfermeras que la media europea y esto ha hecho que la sobrecarga asistencial, ya de por sí durísima en cualquier pandemia, en España haya sido insostenible, causando verdaderos estragos psicológicos en muchos profesionales. De hecho, hemos tenido que poner a disposición de nuestros profesionales atención psicológica. Esperamos que los políticos, los gobiernos y las autoridades sanitarias tomen nota y corrijan los grandes errores cometidos para que un posible rebrote o una nueva amenaza no vuelva a tener el coste en sufrimiento y vidas que ha supuesto el COVID-19.

Autor: Florentino Pérez Raya

Florentino Pérez Raya es el presidente del Consejo General de Enfermería

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