“Gracias a la memoria se da en los hombres —y las mujeres— lo que se llama experiencia”. Cuando Aristóteles dijo esta frase (sin el acotado de las mujeres, eso es una actualización) la salud de la Humanidad era muy frágil. Y en ese sentido, así ha seguido siendo hasta hace muy pocos años. Epidemias, infecciones o condiciones insalubres han diezmado la población y provocado muchas muertes prematuras hasta que la Ciencia nos ha dotado de una mayor esperanza de vida, sobre todo en los países más desarrollados. Por ello, hace ahora un año, pocos pensaban que un insignificante microorganismo llegado de China iba a poner en jaque a las naciones más poderosas y que, en general, iba a cambiar la vida de todos de una forma tan drástica. Pero ocurrió, y el carrusel de acontecimientos posteriores es digno de un guion de cine.

Volviendo a Aristóteles, y a tenor de lo vivido en el plano humano y en el puramente sanitario, seríamos estúpidos si cuando todo esto pase olvidáramos lo vivido y no hubiéramos aprendido nada. De esta crisis sin precedentes debemos aprender a no relegar la salud pública a algo secundario, a proveernos de equipos de protección para el futuro, a que el sistema sanitario sea replanteado y reorientado, a que los políticos se tomen en serio la Sanidad, más que como un arma arrojadiza contra el partido rival y, por lo que nos toca y por lo que han padecido las enfermeras en estos meses, que alguien se dé cuenta de que España necesita muchas más enfermeras para atender a su población, con y sin pandemia. Y que estas gocen de unas condiciones laborales acordes al trabajo que desempeñan.

Luego está el plano emocional, moral y humano. Eso tampoco debemos olvidarlo. Las manos en los últimos momentos, la lucha por cada oportunidad en la UCI, ser consciente de que un ser humano que podía ser un padre, una tía o un hermano no va a tener acceso a un respirador, el miedo a contagiarse, a contagiar a la familia en casa, el cansancio extremo…También de los pacientes recuperados, de los aplausos y de la solidaridad.

Todo ello no hay que olvidarlo para que no se repitan los errores, para aprender de los aciertos, para valorar de verdad a las enfermeras. Este número de la revista servirá para recordar el infame y atípico año de la pandemia cuando nuestra memoria flaquee.

Autor: Florentino Pérez Raya

Florentino Pérez Raya es el presidente del Consejo General de Enfermería

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