El duro camino que recorre a diario la enfermería para obtener el peso que merece en la sanidad española se encuentra jalonado de obstáculos de todo tipo. Unos son profesionales y actúan como si fueran palos en las ruedas de un ciclista, que frenan pero al final no logran impedir el avance.
Otros, son meramente organizativos, fruto de una deficiente planificación a pequeña o a gran escala. Algunos vienen determinados por la creciente demanda asistencial y la oferta escasa para hacerle frente. Y los hay, en fin, políticos, que a veces son los que más perturban, sobre todo si proceden de una administración con la que existe cierta afinidad ideológica.
Sea como fuere, todos ellos pueden ser superados con tenacidad, vocación de servicio, profesionalidad y liderazgo. Muchos de los avances logrados por la enfermería a lo largo de su historia se han producido de este modo y muchos más se conseguirán en el futuro siguiendo la misma vía.
“El trabajo de las enfermeras y los enfermeros es silencioso, discreto y alejado del protagonismo, y precisamente ahí reside gran parte de su valor”, apunta Raquel Rodriguez Llanos, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería, al hilo de la entrega de los últimos Premios Nacional de Reputación Enfermera que esta corporación profesional organiza con la reputada empresa en estudios demoscópicos Merco Salud.
Ese trabajo silencioso, de hormiguita, realizado sin grandes estridencias, termina siempre calando y conviene por ello reconocerlo, porque es la forma de progreso de una profesión en auge que jugará un papel fundamental ante el incremento poblacional y el envejecimiento de la sociedad que ha pronosticado el Instituto Nacional de Estadística en su último informe demográfico sobre España, con proyecciones para dentro de 50 años.
El ranking de estos premios, desde luego, no es fruto de un trabajo menor, pues no en vano han participado 2.261 profesionales de la enfermería, 649 gestores enfermeros y 572 gerentes y directivos de hospitales. Ahí es nada. Y, desde luego, reconoce y recompensa la excelencia, que a la postre termina siempre garantizando una atención segura, de calidad y humana a los pacientes, como ha apuntado en este contexto Esther Rey, directora de Enfermeria del Hospital La Paz. Visibilizar su búsqueda y distinguir su logro es una iniciativa mucho más importante de lo que parece, porque estimula y marca el rumbo a seguir en un entorno sanitario que más pronto que tarde habrá que redefinir, porque el modelo actual ha empezado a quedarse obsoleto.
Los Premios Nacionales de Reputación Enfermera iluminan el trabajo de las direcciones de enfermería de los hospitales públicos, privados y monográficos. Y también de los centros sociosanitarios y de las empresas fabricantes de los productos que prescribe la enfermería, trascendentales en todo este proceso de perfeccionamiento profesional.
PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿Qué consejera de Salud es especialmente crítica con la ministra de Sanidad por un doble motivo?
¿Qué organización solidaria del ámbito sanitario que es especialmente invasiva está siendo muy cuestionada en las últimas semanas? ¿Por qué?
¿Qué mujer que ejerce como alto cargo en una consejería es muy bien valorada por sus subordinados por su capacidad de trabajo y su bonhomía?
¿Qué directiva de la industria farmacéutica tiene importantes aspiraciones profesionales en otros ámbitos económicos ajenos al sanitario?









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