Imagen de hombre solo en Madrid

por | 12 abril 2019 | Carlos Nicolas | 0 Comentarios

Frente a las multitudes que suelen conformar la imagen de la ciudad de Madrid, hace un tiempo que me viene sorprendiendo la figura de una persona, siempre sola, casi un eremita en uno de los entornos de mayor movimiento de la capital. No es un mendigo, aunque su imagen pueda parecerlo. Y no lo es porque, al contrario de los que buscan el apoyo de la gente, nuestro personaje da la impresión de no querer entrar en contacto con otros ciudadanos. Es la estampa de un solitario en medio del ruido y del tráfico de Madrid.

En este mundo de contrastes que es nuestra capital, hay dos cosas que siempre me llaman la atención: las colas que, con carácter periódico, se forman ante determinados templos (las hay también diarias ante los comedores sociales) y las personas solas que parecen ocupar una plaza permanente en lugares fijos de la ciudad.

Sobre las colas primeras, cada año me conmueve la que con bastante antelación (he contabilizado hasta más de un mes) se organiza para, el primer viernes del mes de marzo, tributar devoción al Cristo de Medinaceli. Pese al tiempo que transcurre en la espera, la organización y la inclusión en la lista de espera, es casi perfecta, pues hasta se organizan turnos para mantener el puesto a lo largo del tiempo.

En este contexto religioso debo citar, pues me llamó la atención la primera vez que me topé y pregunté por ella, la que los días 13 de cada mes se forma ante el oratorio del Niño del Remedio, en las proximidades de la Puerta del Sol.

Sé que hay otras, buena muestra de lo variopinto de este Madrid, y alguna vez iré a visitarlas. Pero lo que yo quiero es escribir del hombre solitario que, al menos cuando lo veo, parece realizar todo un rito de desplazamientos a lo largo del muro sobre el que se asienta la pequeña barandilla que, al otro lado del Campo del Moro, a espaldas del Palacio Real hacia el río Manzanares, separa el asfalto del arbolado en torno a la ermita de la Virgen del Puerto.

Se trata de un hombre negro (de color dirían algunos), siempre abrigado y siempre solo. No importa la hora que pases por la mañana, allí lo verás. Andando, sobre el escaso muro o a horcajadas sobre la barandilla. Nunca lo he visto hablar con nadie ni yo mismo lo he intentado, algo que no suele sucederme con los solitarios que ocupan puestos fijos en la ciudad para solicitar la ayuda de los viandantes.

De la mayoría de estos últimos podría escribir algunas historias, pues la hay sorprendentes. Lo haré. Ahora lo que me llama la atención es la imagen de este solitario del Paseo de la Virgen del Puerto, junto a uno de los sitios más transitados de la ciudad, la que fuera Estación del Norte y hoy nudo de comunicaciones y centro comercial de Príncipe Pío.

Así son los contrastes de la ciudad de Madrid.

Autor: Redacción CGE

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Jardines sin sombras

Jardines sin sombras

Entre las modas decorativas, pues me resisto a incluirlas entre las arquitectónicas, están teniendo su auge los calificados como jardines verticales, que vienen a llenar los huecos de algunas fachadas de edificios e, incluso, a rellenar espacios interiores; por fuera,...

leer más
Los sábados, extraños “días laborables”

Los sábados, extraños “días laborables”

*Por Carlos Nicolás. Periodista En más de una ocasión, sobre todo ante determinadas circunstancias, me pregunto si los sábados son días laborables o deben considerarse semilaborables, de trabajo por la mañana y festivos por la tarde. Una calificación un tanto...

leer más
No son las colas del pan

No son las colas del pan

Las colas del pan, las esperas para poder conseguir este alimento, se han convertido en una de las imágenes de las épocas de escasez. Sin embargo, y aunque no pueda decirse que nos hallamos en una de esas épocas, se han incrementado colas, si por tales consideramos...

leer más
Una cuestión de medidas

Una cuestión de medidas

*Carlos Nicolás, periodista En pleno debate sobre la compra de locomotoras más amplias que los túneles por donde debían pasar, me he tropezado con las advertencias que, en determinados pasillos del Metro de Madrid, avisan de su baja altura con la intención de que los...

leer más

Últimos artículos

Cómo abortar la fuga de enfermeras al extranjero

Cómo abortar la fuga de enfermeras al extranjero

La Sanidad española tiene un problema estructural de base: no resulta especialmente atractiva para los que trabajan en ella. La sobrecarga asistencial, la paulatina degradación laboral y los salarios raquíticos hacen mella en los profesionales e impactan de lleno en...

Sin camas en verano… y sin enfermeras

Sin camas en verano… y sin enfermeras

En la Sanidad española se vienen sucediendo dos principios inmutables desde el principio de los tiempos: el cierre de camas hospitalarias en verano y el aumento progresivo de las listas de espera. Pese al preocupante incremento de pacientes que aguardan el acceso a...

Diez años formando manos que salvan vidas gracias a la RCP

Diez años formando manos que salvan vidas gracias a la RCP

*Por Francisco Gómez Vitero, cicepresidente del Colegio de Enfermería de Alicante y coordinador de su Escuela de RCP Diez años pueden pasar desapercibidos o pueden dejar huella. En el caso de la Escuela de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) del Colegio de Enfermería de...

El paciente como centro, no como territorio

El paciente como centro, no como territorio

*Por Montserrat Angulo Perea, presidenta del Colegio de Enfermería de Alicante Hay titulares que predisponen al lector antes incluso de comenzar a leerlos: “Médicos en tierra hostil” es el titular de un artículo publicado en un medio de comunicación que contiene...

Categorías

Archivos

Bitácora Enfermera no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de terceros emitidas a través de esta plataforma de blogs.