La cabina, el pasillo y la vacuna

por | 23 febrero 2021 | Invitado especial | 0 Comentarios

*Por Francisco Gómez Vitero, vicepresidente del Colegio de Enfermería de Alicante y profesor asociado de Enfermería Universidad Cardenal Herrera – CEU

En medio de una plaza unos operarios ponen una cabina telefónica, al mismo tiempo un hombre y su hijo pasan por ahí para coger el autobús escolar; tras esto el hombre entra en la cabina para realizar una llamada, pero el teléfono no funciona y la puerta no se abre. Así comienza “La Cabina” una de las películas más desconcertantes que he visto en mi vida, donde poco a poco se genera un clima asfixiante y desesperanzador que consigue remover las entrañas de los telespectadores. Esta situación es contemplada por curiosos que se van congregando alrededor de la cabina, unos intentan ayudarle, otros simplemente observan, el hombre se va desesperando cada vez más hasta que los mismos operarios que pusieron la cabina aparecen para llevársela con él dentro…

Hoy en día, muchos años después, me encuentro trabajando como enfermero en una planta de hospitalización del hospital de San Juan de Alicante, recientemente reconvertida para atender la avalancha de pacientes con COVID-19, y no puedo dejar de pensar en ese hombre dentro de la cabina. Rememoro ese clima asfixiante que generó en mí esta película, solo que la cabina se ha convertido en un pasillo que a veces es más largo y a veces más corto, dependiendo del estado de los pacientes, sus emociones, sus signos vitales o de si por fin salen de aquí o por el contrario…

A diferencia del protagonista de la película no estoy solo: enfermeras, auxiliares, médicos, celadores y personal de limpieza nos encontramos por el pasillo, eso sí, parapetados con calzas, buzos, batas, mascarillas, gafas y pantallas faciales, nos aislamos del virus, pero también de la esencia social del ser humano.

A través del silencio del pasillo nos asomamos en cada puerta a diferentes vivencias, historias humanas de victorias y derrotas que se entremezclan con la medicación, la higiene o la limpieza de las habitaciones. Seres humanos privados de sus familiares y amigos encuentran en el personal sanitario el consuelo de la palabra y la escucha en tan largo encierro. Muchos nos piden perdón por “enrollarse a hablar”, no son conscientes de que quizá sus palabras son para nosotros un bálsamo que mitiga en parte el miedo que tenemos a contagiarnos, o peor, a ser los transmisores del virus para nuestros familiares, amigos…

Pero el pasillo se alarga fuera del trabajo, prolongando la angustia, la desazón va creciendo cada vez que unos vecinos insolidarios dejan notas en el zaguán de la comunidad rechazando a sus vecinos sanitarios, cuando se realizan fiestas clandestinas, cuando alguien no se pone la mascarilla…

Nos vuelven a desmoralizar, nos vuelven a fallar los de siempre, la España pícara de Lázaro de Torres siempre presente, esta vez encarnada en ediles insolidarios, pastores que no huelen a oveja o sanitarios en excedencia, que pierden su dignidad en un sálvese quien pueda vacunal.

Se vacuna a los sanitarios de primera línea de los hospitales públicos, a los administrativos, al personal de limpieza, mantenimiento y cocina, pero no a los sanitarios de primera línea de la privada y mucho menos al resto del personal. Se vacuna a estudiantes de cuarto de Enfermería si tienen la suerte de hacer sus prácticas en hospitales públicos, pero si están en la privada al parecer su inmunidad es superior. Se nos dice que hay un plan, pero la realidad nos demuestra que ni hay plan ni se le espera.

Nos asomamos por este largo pasillo de la vida, a historias de victorias y fracasos, alegrías y tristezas de personas que esperan a otras que ya no volverán.

Estos días, donde se nos han ido tantos de nuestros mayores, quiero recordar a la abuela Ángeles, brava madre de siete hijos a los que crió junto a un río en Hellín (Albacete) con el temor a que se cayeran y se ahogaran. Recuerdo de esta pequeña y gran mujer, unas palabras que me dijo y se quedaron grabadas en mi memoria: “el trabajo en el campo, es áspero, duro pero engancha”

Hoy desde el pasillo que es mi vida, me doy cuenta que la Enfermería es áspera, dura, pero engancha…

Autor: Invitado Especial

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Cáncer y desigualdades

Cáncer y desigualdades

El 25 de mayo celebramos el Día de África, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la riqueza, diversidad y también los retos de un continente marcado históricamente por desigualdades. Casi al mismo tiempo, un día después en el caso de este año, Europa dedica...

leer más

Últimos artículos

La enfermería debe ser A1: ¡basta de injusticias!

La enfermería debe ser A1: ¡basta de injusticias!

La legislación sanitaria española arrastra lagunas verdaderamente inexplicables desde tiempos inmemoriales. Puede apreciarse estos días con la crisis del crucero con hantavirus. Seis años después de la pandemia de COVID, nuestro país carece, por ejemplo, de unos...

La deshumanización de la gestión enfermera en situaciones críticas

La deshumanización de la gestión enfermera en situaciones críticas

La humanización de la atención sanitaria no puede limitarse exclusivamente al trato hacia el paciente. También debe extenderse, de manera imprescindible, a los profesionales que sostienen el sistema en los momentos de mayor presión asistencial. Sin embargo, esta...

Más papel para la enfermería en la gestión de los medicamentos

Más papel para la enfermería en la gestión de los medicamentos

Una de las principales estrategias para optimizar la gestión del Sistema Nacional de Salud en un entorno de demanda creciente, recursos limitados y restricción presupuestaria como el actual pasa por el desarrollo pleno de las competencias enfermeras. Con su...

Un plan de choque para mejorar la salud mental

Un plan de choque para mejorar la salud mental

La pandemia de covid constituyó un auténtico detonante para la eclosión de enfermedades mentales en la mayor parte del planeta. En el primer año de estallido del virus, los trastornos por ansiedad y depresión de dispararon en torno a un 25%, según las estadísticas de...

Categorías

Archivos

Bitácora Enfermera no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de terceros emitidas a través de esta plataforma de blogs.